Aprendí a reír sin motivos, a llorar sin causas, a ganar sin jugar, a mentir sin arrugarme (sólo a mis padres), a querer sin que me quieran, a hacer trampas en las pruebas sin que me vean, a sentirte sin tenerte; y perdí, si, perdí muchas cosas que nunca tuve, también perdí la noción del tiempo, y también el miedo con el tiempo, perdí el equilibrio sólo por el miedo a levantarme y volver a caer, perdí miradas, sonrisas, caricias, y un montón de cosas que sin duda el tiempo ya me devolvió y me volvió a ofrecer una millonada de veces; Rechacé, sí rechacé invitaciones indecentes, Tardes de helados, noches de películas, sonrisas, y una infinidad de cosas que hasta hoy sigo rechazando y seguirá siendo así, y si pudiese elegir que aprender, aprendería a volar, y que perder perdería la cordura, y que rechazar, rechazaría los prejuicios.
Por suerte hoy sigo siendo yo...
NO-MORE.
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