Me vuelves inútil, mirarte y sentirte se transformo en una droga tan placentera que casi tengo miedo de no poder detenerme.
Gracias por esta locura tan duradera, por la paciencia infinita, por como intentas re-armarme, por tu desesperación, por la compañía, por las sonrisas, las caricias, gracias.
"Aquí, en el quinto piso"
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