Las estrellas celosas nos miraran pasar.

Dejar que te alejes no es nada fácil, los últimos días he pensado en la posibilidad de ir a verte una última vez y darte un último abrazo y quizás un último beso. . . he pensado en la posibilidad de estar cerca y que la distancia no sea un problema, pero siento que con eso no será suficiente, siento que el problema es mucho más que la distancia. 
Agradezco que te alejes ahora que no hay luna llena y aunque mis ganas de que te quedes para cumplir todas las cosas que planeamos juntos son infinitas, debo dejarte partir (suena raro decir partir porque estás súper lejos) Debes saber que jamás me arrepentiré de nada de lo que hicimos juntos y que sigo creyendo que encontrarte en la mitad de mi camino no fue casualidad, me alegra saber que pudimos compartir tantas sonrisas y tanto amor, y que a pesar de los pocos días que logramos estar realmente juntos logramos formar algo que me llenaba de alegría, más allá de la distancia que la mayoría del tiempo me parecía tan terrible. 
Recuerdo el primer día juntos y la primera noche sin saber lo que sucedería realmente, mis nervios al tomar el bus y mi pena al regresar de un día tan maravilloso junto a ti, del niño preguntándonos que hacíamos juntos si tu eras de allá y yo de acá, de estar yo mirando como jugabas frisbee de estar tú mirando como yo sonreía pegada a ti, recuerdo haberme despedido de ti al lado del bus y recuerdo también la cara que tenías ese día, recuerdo que cuando partió el bus te seguí con la mirada y tenía muchas ganas de que todo lo que sentía en ese momento no terminara jamás.
Gracias por la alegría, por el amor, por los abrazos, por las noches, por las tardes, por el vinito compartido, por abrigarme aquella noche que moría de frío, por estar cerca estando tan lejos, por leerme, por cantarme y por quererme con cada una de mis mañas.



Te quiero Luis Antonio

No hay comentarios: