314. NO es una declaración de amor.

Era fiel creyente de que entre esos paisajes que tanto amé y amo, que entre la poca lluvia de esa tarde todo marcharía como esperaba, que sus ojos achinándose cada vez que sonreía iban a sanar todo ese dolor que llevaba acumulado en el pecho y que mucho tenía que ver con él, deseaba mucho sentir que todavía eramos sólo él y yo caminando por calles repletas, que aunque miles de almas nos rodearan el resultado siempre sería el mismo: nosotros. .. pero soy ilusa, y por mucho que lo intente no podía lograr ir más allá de lo que él me permitía. 
No sé si los minutos eran cortos, o si mis ganas de que el poco tiempo que teníamos para estar juntos hacían que sintiera que las horas pasaban tan de prisa, separar el cuerpo del alma era imposible cuando se trataba de él, de toda las veces que accedí a compartir mi piel con él nunca dejé de sentir el corazón repleto de amor por esos ojos en los que podía perderme durante horas, por esas manos que sabían donde posarse, por esa boca que sabía hacerme llegar a un éxtasis infinito y por esas risas tan cómplices que sé que aún conservamos. Nos besamos, nos tocamos, nos enredamos, pero él siempre distante . . .sentía su respiración ansiosa en mi cuello y yo no daba más de deseo por él, recuerdo que lo besé y vi como él cerraba los ojos y respondía a mi boca.
Ha pasado tiempo desde la última vez que nos enredamos, el tiempo transforma el cariño, transforma las ganas pero hay cosas que jamás van cambiar y entre esas cosas que jamás van  a cambiar se encuentra su alma que combina con la mía. . .

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