No alcanzaba a encontrar las palabras justas para responder una de tus preguntas y la siguiente ya brotaba de tus labios y no, no eran nervios de ti, eran nervios de mi, de mi maldita cabeza que una vez más quedaba en blanco, eran tus perfectos movimientos, la coartada que formaba tu labios, mi torpeza al moverme y esa sensación tan dulce en mis labios que me hacían quedar como una tonta, el no saber que hacía ahí, pero pasaban los minutos y más quería quedarme pero menos entendía que hacia ahí, y sentí tan mio un espacio tan ajeno y que nunca antes había visto pero que ya me traía más de un recuerdo y fue en ese instante que te propuse que juntos perdiéramos la cabeza una y otra vez, y así sigue siendo hasta hoy, que llegas cuando tengo todo en su lugar y des-ordenas todo, pero debo de admitir que nunca me había gustado tanto el des-orden.
1 comentario:
OH! me gustó caleta.. está mega cool :B
escribes lindo sory
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